Hijos Huérfanos de Padres Presentes: El Nuevo Reto Emocional en las Familias Migrantes
Cuando los padres están ausentes físicamente o emocionalmente, los niños y adolescentes pueden sentirse solos, inseguros o confundidos.
La vida de las familias migrantes en Connecticut está marcada por la búsqueda constante de un futuro mejor. Muchas veces, ese esfuerzo se traduce en largas horas de trabajo, varios empleos o turnos nocturnos que, aunque permiten cubrir necesidades, dejan a los hijos con poca presencia de sus padres. Esta realidad, tan común en nuestra comunidad, trae consigo desafíos importantes para la salud mental de todos los miembros del hogar.
Cuando los padres están ausentes físicamente o emocionalmente, los niños y adolescentes pueden sentirse solos, inseguros o confundidos. En Connecticut, tras la pandemia, los casos de ansiedad y depresión infantil han aumentado notoriamente. El Instituto de Salud y Desarrollo Infantil de Connecticut (CHDI) señala que el estrés de los padres y la falta de vínculos afectivos se han convertido en factores de riesgo clave para el bienestar emocional de los menores.
Es fácil pensar que los cambios de conducta son simples “rebeldías” propias de la edad, pero detrás de un hijo que grita, se aísla, baja su rendimiento escolar o tiene rabietas constantes, puede haber tristeza, miedo o un llamado de atención. Detectar a tiempo estos signos es fundamental para evitar que los problemas se profundicen.
No se trata de ser padres perfectos, sino presentes. La salud mental de los hijos se construye cada día con rutinas, palabras, gestos de cariño y atención. Aunque el tiempo juntos sea limitado, lo esencial es que sea de calidad: una comida en familia sin distracciones, una charla antes de dormir o preguntar sinceramente cómo se sienten. Estos pequeños momentos pueden marcar una gran diferencia, algunas recomendaciones para mejorar la relación entre padres e hijos.
- Establezcan rutinas: Los niños necesitan constancia para sentirse seguros. Un horario para las comidas, el descanso y el estudio ayuda a crear estabilidad.
- Escuchen sin juzgar: Permitan que sus hijos expresen lo que sienten, aunque a veces no comprendan o no compartan sus emociones.
- Participen en actividades juntos: Jueguen, salgan a caminar. No es necesario gastar dinero, lo importante es compartir y conectar.
- Limiten el uso de pantallas: Favorezcan la interacción cara a cara en lugar de dejar que los dispositivos llenen el vacío de la ausencia parental.
- Reconozcan sus propios límites: Si sienten que no pueden con todo, busquen ayuda.
La comunidad cuenta con recursos valiosos: iglesias, centros comunitarios y grupos de apoyo para padres. Acudir a estos espacios puede ofrecer guía, contención y herramientas para enfrentar los desafíos diarios.
Cuidar la salud emocional de los hijos hoy es una inversión invaluable, ya que sentamos las bases para formar adultos fuertes y resilientes, preparándolos para enfrentar los desafíos de la vida con mayor seguridad y confianza. La presencia, el cariño y el apoyo de la familia son elementos esenciales que no solo previenen el desarrollo de problemas emocionales, sino que también contribuyen directamente a construir hogares más felices y comunidades más sanas.
Milton Capón Bermeo es psicólogo clínico con 18 años de experiencia en Ecuador en las áreas de atención clínica, salud pública y política social; estudiante de la clase PLTI Danbury 2024 y cofundador de la Comunidad Migrante ABYA YALA. Para contactarlo, llame al (203) 809-0603.