La Prisión Invisible: Cómo el Juicio y las Expectativas de la Sociedad Mantienen a las Madres en Relaciones Abusivas

Por By Alana Wilson, Child & Family Advocate

"Es mucha la presión de que todos te vean como la fuerte. No quería que pensaran que era débil o incapaz."

A lo largo de 23 entrevistas en profundidad, escuché a madres compartir aspectos de la maternidad que rara vez aparecen en las redes sociales o forman parte de las conversaciones cotidianas. Hablaron sobre la presión de aparentar que tienen todo bajo control, el miedo a ser juzgadas y la agotadora expectativa de que una "buena madre" debe ser siempre fuerte, desinteresada y capaz.

Muchas madres se sienten atrapadas por expectativas que nunca eligieron. A eso lo llamo la prisión invisible.

No es una prisión real. Es el peso de sentir que siempre hay que parecer perfecta. Es preocuparse por lo que la familia pensará si el matrimonio termina. Es preguntarse cómo otras madres juzgarán su manera de criar a sus hijos. Es creer que pedir ayuda, de alguna manera, la convierte en una mala madre.

La prisión invisible es construida por la sociedad, pero, con el tiempo, muchas madres terminan levantando esos muros por sí mismas.

Hoy en día, la maternidad es más pública que nunca. Las redes sociales nos ofrecen un asiento en primera fila para observar la vida de los demás, o al menos la versión que ellos deciden mostrar. Fotografías de familias perfectas, pijamas a juego para las fiestas, loncheras cuidadosamente preparadas, hogares impecables y niños sonrientes llenan nuestras pantallas todos los días. Es fácil empezar a creer que todas las demás madres tienen la maternidad completamente resuelta. La realidad, sin embargo, es muy distinta. Detrás de esas imágenes hay madres agotadas, abrumadas, ansiosas, solas o luchando en silencio.

Con el tiempo, muchas madres dejan de preguntarse qué es lo más saludable para su familia y comienzan a preguntarse: ¿qué pensarán los demás? Esa pregunta puede volverse especialmente peligrosa cuando el abuso entra en escena. Muchas personas se preguntan por qué alguien permanece en una relación abusiva. Es una pregunta que las sobrevivientes escuchan con demasiada frecuencia. Pero, para una madre, irse no siempre significa únicamente dejar a su pareja. También significa dejar atrás la vida que imaginó para sus hijos. Significa preocuparse por ser culpada si el matrimonio termina, temer que la consideren un fracaso o sentir que tendrá que explicar por qué no pudo mantener unida a su familia.

Durante generaciones se nos ha enseñado que los niños necesitan crecer en un hogar con dos padres para desarrollarse plenamente. Si bien las familias saludables y que brindan apoyo pueden beneficiar a los niños, el simple hecho de que ambos padres vivan bajo el mismo techo no garantiza un hogar seguro ni amoroso. Cuando existe abuso, la situación cambia por completo. Los niños no necesitan la apariencia de una familia perfecta. Necesitan seguridad, estabilidad y adultos que les enseñen, con su ejemplo, cómo son las relaciones saludables.

La prisión invisible les dice a las madres que sacrificarse las convierte en buenas madres, que permanecer en la relación demuestra su amor y que proteger la imagen de la familia es más importante que protegerse a sí mismas y a sus hijos.

Pero, ¿y si hemos definido la fortaleza de la manera equivocada?

Tal vez la fortaleza no sea quedarse hasta que no quede nada de una misma.

Tal vez la fortaleza sea enseñarles a sus hijos que el amor nunca debe hacerlos vivir con miedo.

Ha llegado el momento de dejar de medir a las madres con estándares imposibles y empezar a apoyarlas para que elijan la seguridad, la sanación y la libertad.

En el Center for Empowerment & Education, brindamos apoyo a personas que viven situaciones de violencia doméstica y/o violencia sexual. ¡Usted no está solo(a)! Nuestros servicios son gratuitos, confidenciales, multilingües y están disponibles las 24 horas del día, los 7 días de la semana. Si usted o alguien que conoce necesita ayuda, comuníquese con nosotros:

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    Línea de ayuda para violencia doméstica: (203) 731-5206
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